Capaz que el encierro sea eso.

Lo que se mantiene escondido se hace cada vez más grande. Crece, crece, como una gran bola de estiércol que te lleva puesta.
Los secretos son perlas que sólo brillan si se lucen. Se llevan puestos como capas de un disfraz. Capas y capas de secretos, se superponen alejándote, distanciándote del mundo, de los otros, del amor. Capas y capas de disfraces y secreto, hasta que lo auténtico no se sepa ya qué es, se convierta en un cliché. Perlas y perlas guardadas en el bolsillo, que no conocen el mundo más a que vos. 
¿Te acordás? Son las capas que nos fuimos sacando noche tras noche, secreto por secreto antes de morir. Nuestras historias no se confiesan, no son pecados. Son piedras valiosas que se vuelven pesadas si no las pulimos de tanto en tanto. 
 Lo que se mantiene secreto de alguna forma se esconde. Quizás el encierro sea eso, quizás eso sea lo más parecido a quedarse sola.
Y alguna vez hemos aprendido que se esconde lo que está mal, lo arrepentido, lo que no cambia, lo inevitable. Y si hemos de creer que se enconde lo incorrecto, ¿por qué esconder lo que somos en el fondo de un bolsillo? ¿Cuántas veces se sale del closet en una misma vida? 

existe el abismo

siento que muerde el abismo entre vos y yo
lo no resuelto de las cosas que dejaste fluir
como agua negra del estanque
podrida hasta lo más profundo.
te diría que abajo vive un monstruo como en el lago ness
pero ni así de romántica es la historia
de tu estanque lleno de víboras
que hasta mueren del veneno que dejaste fluir
te diría que entre vos y yo hay un abismo
de tus cosas no resueltas que me muerden al volver
pero no es mío el agujero, es todo tuyo bebé 
tomá,
fíjate qué vas a hacer con eso
porque al abismo se lo respeta
se lo lima, se le saca brillo o te come
el corazón o los ojos, elegí
que yo no caigo ahí,
YO soy el abismo
soy la serpiente
soy la que muerde el deseo de sentir
que nada me separa entre lo que quiero y las cosas más bonitas que merezco
yo soy la que se para sobre el acantilado y se pone a perrear
aunque eso me lleve por los sitios más oscuros. 
fíjate
qué vas a hacer con eso, 
es que yo sólo te aviso
que entre vos y el amor
existe el abismo.

el tiempo es un invento nena
que se presenta como alguien que tiene nombre
extiende su caducidad y pide todas las prórrogas posibles
porque está en deuda
porque le deben
y entonces debe.
el tiempo es tu invento
siempre a punto de agarrarlo;
palpar su forma, su textura y los grumos,
siempre a punto de apretarlo.
escurrilo
hasta enojarte
con las cosas, con las manos 
que quedan vacías de aire
ni calendario ni algo que te roce el cuerpo,
que te abrace en el caos.
yo me pregunto qué cuentos trae
el tiempo, enemigo embustero,
que ni él mismo alcanza
la cantidad de segundos que pierde
diciéndose ser
alguien más que la nada.
lo que vos llamaste de mil formas
lo que cien veces te enojaba
lo que te llevará como diez días
darte cuenta que eso pasa.

exilio

Me dijeron que hoy escriba
sobre el exilio y el sentir
que no somos suficientes, que no encajamos,
que no nos quieren ahí.
En el lugar al que empujamos por entrar
y pujamos por salir.

Me dijeron que te hable
del exilio y ciertas cosas
históricas sociales cruciales, 
de la vida y colectivos,
que resisten por sentirse amparados, protegidos.

Y me dijeron que les cuente 
sobre cómo era el estar exiliada
del lugar que me vió nacer,
como hembra y como mujer.
Deseante amiga hermana eterna, 
donde dí hasta lo que no tenía,
con amor y con desborde, 
sincera mientras pude  y culposa por las noches.

Y me dijeron que te diga
lo que era estar exiliada
de una misma, de lo que será
soñar ser y de las ganas de reírme
con vos en algún mar;
de las ganas de que encajen
nuestras caras mal gastadas.  

Y me pidieron que te diga
lo que es sentirme exiliada
una vez más.
De las cosas que más amo
y que vos nunca entenderás.
Que te amo, que te quise
y que fue cierto nuestro amor,
que me duele este espejo,
que me bajo de este tren.
Que hoy me duele,
que me muero,
ya no siento, es el exilio. 
Que me alejo
dondequiera que yo esté.

 el nombre del escape

Un día como hoy 
desperté, encendí la radio
 y hablaban de amistad.
Filosofía y zapatos de goma:
una piba dijo que para ella
la amistad era el nombre de los buenas cosas,
de las risas los recitales 
la sonrisa compartida.

¡Qué cursi!, pensé. 
Pero a la vez
 mi propia idea ya estaba oxidada;
el compartir tristeza quedaba en el pasado,
que más que un hombro necesitamos un escape,
que es mucho más difícil el humor cómplice que desatar un llanto.

Esa piba de la radio me hizo pensar
en lo bonito del parche,
la simpleza de lo cursi,
la hazaña de tapar el sol con un dedo.
El desafío de poner algo más que el hombro,
de ponerle vida al encuentro.

Entonces,
después de un tiempo
y unaqueotra crisis,
reivindico la amistad
como el nombre del escape
el refugio, una covacha
un infinito en los puntos de fuga,
donde salimos a poguear
con la mente y patinamos,
y aunque no sepamos
nos calzamos
zapatos de goma y nos la creemos,
y filosofamos
de la vida
y la vida
y la vida
y la vida.

La amistad.
Tan simple y tan complejo
como todo aquello
que se arma y se desarma en el mismo momento;
lo sólidamente liviano,
lo insoportablemente fugaz.
El escape.
La covacha.
El refugio.
Un refugio
entre tantos más.

una piedra

cuando te enojás así
algo mío se vacía
pierde sentido 
y se va.

cuando te ponés así
giro en falso y naufrago y navego igual
por el agua tormentosa,
aunque el remolino amenace con llevarme lejos,
hacia el centro de un océano inventado
de fantasmas y penumbras.

cuando me hablás así me hundo,
me abstraigo, me voy
y sale a flote un yo
el alter superador
leonino y encendido
envenenado de orgullo.

pero dentro
ay..! por dentro...
las palabras que no digo queman,
las lágrimas que absorbo me secan la bronca que trago.

pero afuera,
uh..! por fuera...
una piedra insoportablemente inmutable soy.

amiga

amiga
yo quería
que me dijeras que soy tu re amiga
que me esperes, que me agendes
que tomemos esos verdes.
Cuesta mucho comprender
el lado B de la amistad,
que lo que nos une es mucho más que la miseria y el dolor
que la lucha y esa pena por el hambre y el horror.
Lo que nos una yo quisiera que sea mucho más
que un síntoma.
El synthome:
un saber hacer, 
una práctica cotidiana de la felicidad.
Esos verdes, la mirada al cielo, la sonrisa de saber
que yo estoy y que vos estás
ya no sólo por whatsapp.
Ir un poco más allá
que la amistad de lo virtual
la sensación de los pobres a los le han robado el tiempo.
Quiero verte, 
observarte, abrazarte
despeinarme y sentir
cómo el viento te vuela el pelo
cómo te entregás al encuentro
improvisado
de esos verdes esperados,
que me agendes, que me esperes
que volvamos a perdernos
aunque no haya tiempo
otra vez.

mi abuela

Hoy me di cuenta
Que mi abuela me dio algo. 

Yo, niña de 5 años con el sueño de escribir, en ese arrebato me salía todo junto.
Las palabras se pegoteaban entre sí, los artículos formaban parte de los nombres; las frases confundidas, mis letras sin espacios. 
Me comía los espacios, los salteaba, los negaba.
Y entonces mi abuela me dio algo: me enseñó a respirar.
Me dijo que con cada respiración iba una coma,
que cada inhalación era un espacio.
Que no es lo mismo que "a Elena no le guste el mate", que "al enano le guste el mate". No es lo mismo. 
Y entonces mi abuela me dio algo. 
La posibilidad de que la escritura y mi cuerpo se conecten. Un saber hacer.
El don de la separación, eso que en psicoanálisis llamamos corte.
Y entonces mi abuela, sin saberlo, no me dio algo... 
Me lo dio todo.

denuncia

Las manos completas
de horas
expectantes por alcanzar
los días contados, lo que va de un mes
que me alcance,
y que te alcance,
que nos alcance
lo trabajado
transformado en horas
plata billete papel. 

Los pies completos
de barro
de barrios
repletos de odio, egoísmo cruel
ignorancia amarilla
teñida de dólar ahorro de jueces que no saben qué hacer.
Y el dedo,
ese dedito dedocrático 
que apunta y aprieta
gatilla y dispara
hacia otro lado
de donde se vive bien
la buena vida la ropa comida los bancos la plata
y el trabajo qué?
el estudio bien.

Las manos llenas 
de horas
los pulmones faltos
de aire
un turno que no fue,
la obra social no responde
el timbre no anda
un termo se rompe.
Y ya no alcanza
la plata los días las horas
el dólar billete papel
lo trabajado
lo denunciado,
lo sucio, lo denigrado.
Pero sobra
sí que sobran
los motivos
las razones
lo otro
todo lo otro,
lo demás.
Lo que vos

desconocés.

FRANK NEW YEAR

Para este #franknewyear quiero

una montaña gigante que me sirva de guía
pasar de boyar a poner boyas
no devenir voyeur de imágenes que encandilan
ni exibicionista de logros

mirar de frente
duelar sin mandatos
perder para el cambio
hacer el amor de múltiples formas
evitar sinónimos

 

cuadrúpedo

 

Un sonido, un ruido
 se colaba
 en mi sueños confundidos
 en las imágenes y escenas
 que no engañaban al silbido, 
 era más bien ese pitido
 el que envolvía mi mente
y me engañaba a mí 
 diciéndome qué hacer y qué soñar
 y cómo soñar 
 y cuándo soñar 
 y cómo hacerlo
 confusión
de estar entre dormida y despierta 

aquel intenso silbido no acompañaba la noche
 taladraba
 con su pulso brutal mi cerebro
 mi inconsciente deseoso de soñar
 y por efecto 
 del chiflido y del sobresalto
 como una campeona 
 cazé el matero regalado
 saqué el termo el chucker la yerba
 y lo ví 

 

cuadrúpedo negro grande vivo 
 escondido en su cueva inventada de tela húmeda sin secar
 aullando impune a la luz de la luna

 y ahí nomas le dí
 PAM PAM
 para que tenga PAM! 
 con la ojota
 PAM!! 

   pam.... 

....…pam? 




con el arma en la mano

 humeante de fuego
 sentí
 que la vida
 se fue 
 en ese instante
 cruel

cuadrúpedo negro grande vivo
 tan vivo 
 y tan feliz
 que era capaz 
 de cantar
 tan fuerte y tan bello
 la noche entera. 

un diálogo con Paul

Les pensadores, escritores y poetas que leemos son nuestros amigos íntimos. Más de una vez me encontré teniendo conversaciones con ellos. Con Preciado varias veces. Incluso en inglés, como si él pudiera comprender algo de lo que yo decía (porque realmente no sé si sabe inglés y menos todavía si puede comprender la clase de "inglés" que yo hablo).
Mi narcisismo me jugó la pasada y mi superyó salió directo con su dedito acusador a boicotearme, porque después de esa conversación que tuvimos en la ducha, donde yo le decía a Paul que lo quería mucho y lo admiraba más; que estaba feliz de que él me reciba en su apartamento en Urano por unos días, que yo no conocía París y que sus ideas eran tan inspiradoras que me habían marcado... mientras yo le decía eso a Paul en la ducha y teníamos un diálogo de fantasía, mi superyó sacó su dedito acusador indicándome la ridiculez de lo que estaba haciendo: imaginando una conversación que nunca iba a tener con alguien que no iba a conocer tampoco, ficcionando una situación de ensayo previo a un discurso que no estaba por dar, en un idioma totalmente oxidado que ya no sabía, emparchando las lagunas con neologismos y palabras inventadas.

El diálogo que tuve con Paul terminó cuando cerré la canilla, y quedó guardado en mi cajita personal de anécdotas, junto con otras conversaciones.

Sale de la cajita a la luz. Está claro que ahora lo escribo. Voy pensando que quizás, sólo quizás, entre mi interés por la pluma de Paul, mi deseo actual de viajar y las satisfacciones que me da el psicoanálisis encontré una lengua otra para contarle, una lengua que se define por lo que no es. No es ni la suya ni la mía, es un código común. No es la lengua materna. Es mi propia lengua dando un discurso en nombre propio, en el código correcto. Es una lengua donde evidentemente me siento a salvo y puedo tener una conversación con Paul. Tan a salvo como en su apartamento. Tan a salvo como en Urano.
Como en sus libros.

vuela

Una canción que casualmente suena en el feed de mi instagram. Es de un chico que sigo y del que me gusta su forma de expresar. Está promocionando su nuevo track que habla de una vida que sigue sin mirar el retrovisor, sin mirar un pasado donde aún quedan encendidas partes de nuestro cuerpo.
"Yo no se lo que pensabas cuando te tiraste del balcón" canta Kidmarki, y se enciende una parte de mi cuerpo como efecto, la fibra que alguna vez tocaste en mí.

Era el día de mi cumpleaños, y yo me sentía un poco sola.. me sentía como estaba. Estaba algo sola, en el día de mi cumpleaños. El depto era grande, con varias habitaciones pero sin huéspedes. Piso de madera..la cocina de granito, con esa mesita tipo barra extensible, negra de granito, con dos banquetitas. Una sola ocupada.
La tv encendida, yo sin cable. Seguramente había alguna imagen rayada o pixelada de fondo, en la tv de 12 pulgadas de mi infancia. Siempre tuvo buen color y contraste.
Era mi cumpleaños y estaba algo sola, en una ciudad que no era otra sino un poco propia, aunque en ese tiempo no había calendarios ni secretos compartidos. Más bien bici y trasnochadas. En la cocina yo, sentada en una de las banquetitas de la mesa barrita, con uno de esos primeros mates que empecé a prepararme como gesto de adultez.
Sonó el timbre y pensé quién podría ser, porque no había fiesta agendada ni reunión en los planes. Era muy probable que alguien al azar apretara el botoncito dorado de mi sexto piso en Barrio Mártin, en búsqueda de alguna respuesta.
-"¿Quién es?"
-"Soy yo, el diego...dieguito", aclaraste. Me sorprendí, y con ansiedad e intriga bajé.
Ahí estabas vos, sonriente. Chico lindo, madera porosa siempre noble y sensible, intensamente expuesta al mundo, a todo lo bueno que podría pasar y a todo lo que te hacía frágil, a todo lo que te dañaba tan adentro.
El Dieguito feliz, con una bolsa de plástico toda arrugada, color marrón y amarilla como las de los locales de ropa. Abrí, con esa llave chata con agujeritos.
-"Feliz cumple dol".
Me diste un abrazo como los que dabas, gigante y apretado, con un metro noventa encima.
En la cocina vos y yo. Comenzaste a sacar lo que tenías en esa bolsa. Todo lo que había era para mí. Tarros de salsas y pastas de diferentes sabores.. pasta de maní, de almendras, pasta de banana, de menta, de vainilla.. de chocolate. Y otra de maní, mi favorita. De mi favorita había dos.
-"En el chino estaban en promo. Si te parece mucho podés regalarle alguna a quien vos quieras". Ese regalo era tan vos... tarros en exceso, como eso mucho que siempre nos compartías.
Te miré, pipona, mientras te sentabas en la otra banquetita. Pensé que ya no quedaban lugares vacíos.
Gracias Diego. Me alegraste el día.
Buen vuelo
amigo.


Se dice odio

Toda mi vida lo supe, pero quizás no había llegado al punto de madurar esa sensación. "Se dice odio", y digo ¡claro! Casi como un insight que cierra un conjunto de ideas, dolor y sentimientos que experimenté tantas veces y durante tantos años que ya no recuerdo cuándo comenzó.

Se llamaba homofobia, en la época del closet y de la clandestinidad del encuentro. El boca en boca y la cadena de mails, que te invitaban al nuevo sitio donde se daría la próxima fiesta. Cada lugar se podía usar sólo una vez: un club, una quinta, un bar, el salón de un caro hotel en Paraná. El protocolo era otro: no indicaba bárbijos y alcohol, sino más bien el secreto y cierta intimidad colectiva, que nos enlazaba un poco a todos los que buscabamos <algo más> porque no nos conformábamos con lo conocido. No creo que tenga que ver con algo del orden del conformismo, sin dudas.. nos identificábamos con <otra cosa> que no era la que se suponía para nosotres, pero no sabíamos muy bien con qué identificarnos.. más bien con qué no.
El distanciamiento social ya existía. Estabamos lejos, años luz del resto. Había algo que existía ahí, como una barrera efervecente que nos impedía fingir y adaptarnos, al menos a los más rebeldes.
Homofobia se decía, y no me había puesto a pensar en lo desastrosa que es esta palabra. La fobia se padece. Es un miedo extremo diría yo, a partir del cual una persona arma todo un complejo de evitaciones entramadas que le sirven de estructura. Es esta estructura la que en definitiva le ayuda a poder seguir con su vida, sostenida de mejor o peor manera al evitar el contacto con eso que produce tanto miedo, que resulta insoportable. La fobia se padece: angustia al sujeto que la sufre.
La fobia puede pensarse clínicamente como patología, y en todo caso puede más o menos tratarse. La fobia es constructiva, porque construye un sistema de evitaciones que le permite al sujeto seguir más o menos con su vida.
La fobia no agrede. El odio sí. El odio lastima. El sujeto odiado es denigrado al nivel de objeto. El otro es el objeto de mi odio, y desde ahí lo destruyo. El odio es destructivo.
Y ahora sí, me cierra. Entiendo todas esas veces en las cuales fui objeto del odio de otros, un odio que no tenía que ver conmigo sino con ellos; el odio profundo y voraz que llevaban dentro.. hacia lo diferente, hacia la disidencia, hacia la vanguardia, lo desconocido.
Porque hacíamos rebelión en la granja. Porque las veces que me escapé en realidad corrí del odio. Corría y corría descalza a altas horas de la noche, hacia algún lugar imaginario donde no ser odiada.
No se dice homofobia, se dice homoodio..  ahora decimos también transodio, lesboodio, y todos los piripipí. Pero en definitiva se trata de odio del más puro: un profundo odio, miedo a la vida y a no poder con lo diferente. Pero hay buenas nuevas: a muches ya no nos importa lo que puedan.
Pienso en la fuerza de la palabra.
En el enorme poder de llamar a las cosas por su nombre.
Al pan pan, y al vino:
toro.

19 may 2021


hoy todo el día sentí bronca

 

Las cervicales duras y la garganta rasposa. Hoy supe de Úrsula. Y de su gente. Y de su amiga.

Hoy Úrsula me recuerda la clase de bosta que puede andar en la calle, armados hasta la gorra de impunidad, que en algún momento bajo juramento aseguraron protección.

No puedo más de saber que ella sí había gritado. Digo, porque no da lo mismo: el grito.

Quién grita y quién no grita. ¿Sirve de algo gritar? ¿Sirvió de arma de defensa el grito de Úrsula? A ella no, pero a nosotras sí. Nos enoja más, cuando pensábamos que estábamos hasta el borde, rebalsamos de rabia, hervimos de locura. Nos despabila tanta repugnancia.

Es Matias Martinez. Pero es él y también son sus compañeros. Son ellos y también sus jefes. Y los jueces, y los amigos de los amigos, y todos los que pusieron el ganchito para que este repudiable ser humano siga adelante, luego de coleccionar denuncias por violencia de género y tras de violar a una niña con discapacidad.

Es él el culpable, pero no el único. Representa al machismo. Ejecutaba en la trinchera y usó el cuerpo de Ursula para la guerra. No lo usó para un asunto privado o personal, doméstico o pasional, la asesinó y es un asunto socialmente bélico, con tropas armadas, jueces corruptos y planes estratégicos. Una guerra hecha de hombres sedientos de poder y miedo. 

Porque te cuento: los hombres buscan el poder matando, porque tienen miedo, y su defensa es la agresión. Tienen miedo de ser menos, de quedarse solos, de llorar. Con la pija en la sien, tienen miedo de perder su virilidad.

Las mujeres..las mujeres ahora también buscamos el poder, y lo hacemos batallando, gritando y  luchando. Las mujeres hablamos. 

Pero si hay algo a lo que le tememos, a lo que verdaderamente le tenemos miedo las mujeres, es a la posibilidad de que un hombre nos tenga tanto miedo y esté tan inseguro de perder su virilidad, que nos mate. 

10 feb 2021